
Pese a las grandísimas carencias existentes en la ciudad, Irisarri ha preferido tirar dos millones de euros a la basura
Sabían desde un principio que era un derroche, pero pese a las incesantes críticas, denuncias, informes técnicos desfavorables y demás impedimentos, el gobierno de Irisarri decidió pintar las casas baratas para poner gente a trabajar y así ayudar a Zapatero a camuflar las cifras reales del paro.
Pintar Recimil es como quien decide pintar de colores un armario viejo. Aunque por fuera parezca sano, por dentro está plagado de carcoma y tarde o temprano acabará derrumbándose.
Pese a que el tema principal no es que los colores sean feos, que lo son, ahora el problema les ha aparecido por otro lado. Patrimonio ha salido al cruce del Ayuntamiento y les ha tirado de las orejas a los responsables de semejante despropósito por haber empleado esa gama cromática.
Lo más curioso de todo, es que el Concello no se corta ni un pelo y en lugar de haber parado de inmediato las tareas de pintado y chapuzas varias, ha permitido que las mismas se sigan ejecutando, dejando así completamente al descubierto que sus intenciones no son rehabilitar Recimil, sino especular con sus intereses electoralistas y particulares.
Como de costumbre, el contribuyente ha aportado dos millones de euros para tirar a la basura y permitir que ineptos como el concejal Ángel Mato den rienda suelta a su imaginación. Parece que este sujeto prefiere desviar la atención y demoler el Hotel Galiano, un establecimiento decente que genera puestos de trabajo, es útil y está más que presentable, a no escuchar a la ciudadanía, apelar al sentido común y a la inteligencia y tirar abajo una barriada conflictiva en la que en lugar de moverse puestos de trabajo se mueve droga y violencia.
Ampliar información sobre esta noticia:
La Voz de Galicia
- Patrimonio y Concello discrepan sobre los nuevos colores de Recimil
- La Xunta denegó en dos ocasiones el pintado de Recimil
- El Concello admite que debería haber pedido permiso antes para pintar Recimil
