Después de muchos meses denunciando problemas con el tráfico en toda la ciudad, estaba claro que algún día el estado de la circulación iba a volverse alarmante. Pues bien, en Ultramar ya ha pasado.
Todos los días al mediodía la situación se vuelve insostenible. Los automóviles además de estar estacionados durante horas en las aceras ahora también lo hacen en medio de la vía pública y en zonas valladas bajo el epígrafe “Policía Local”. Puesto que algunos vehículos se quedan atascados y no pueden avanzar, esto conduce a retenciones monumentales de tal magnitud que llegan a afectar a la Carretera de Castilla y a la calle Nueva de Caranza.
Pero sin lugar a dudas la tesitura más trascendental se produce cuando llega un autobús. La estampa que se encuentran de forma continua los conductores son intersecciones en las que es completamente imposible maniobrar. Bajo su responsabilidad, efectúan complejas maniobras para esquivar vehículos que obstaculizan gravemente el tráfico. Práctica que no tienen por qué realizar y que además se puede saldar con daños a terceros.
Si los conductores de autobuses carecieran de la destreza que poseen o se negaran a efectuar arriesgadas maniobras, paralizarían literalmente el tráfico en la ciudad.
¿Quién es el responsable del caos? En primer lugar el incivismo de la gente que aparca donde le da la gana. No se trata de una operación de carga y descarga puntual. En este caso los infractores se caracterizan por estar de compras o tomando un café (o una copa, total como no hay policías no les van a hacer controles de alcoholemia).
Pero no por ello hay que descartar a Vicente Irisarri, que al estar tan pendiente del autobombo, el surf y la juerga parece olvidarse de que casi no hay Policías Locales en Ferrol y de que a la plantilla existente hay que restar los que están de baja y los que hacen caso omiso del tema.
El pasado miércoles al mediodía, un autobús se vio obligado a detener la marcha en Ultramar durante más de veinte minutos por culpa de un vehículo aparcado justo delante de una valla con una señal que lo prohíbe. Después de arduas maniobras consiguió salir, pero cuál es la sorpresa para los allí presentes que la misma historia se repite a los pocos minutos. Lo mismo ocurría en la calle Sánchez Calviño. La gente que presenciaba los acontecimientos repetía una y otra vez que la situación era vergonzosa y que ocurría constantemente en Ferrol. Todo esto a lo largo de más de cuarenta minutos y habiendo sido avisada la Policía Local. Suponemos que el alcalde y los concejales estarán orgullosos de las siguientes imágenes. Veremos a ver quién da la cara cuando tengan que pasar ambulancias y esté colapsada la circulación.
- Los buses se quedan literalmente atascados en las intersecciones.
- El vehículo que ocasionó los incidentes.
- Las retenciones se extendieron rápidamente a la Carretera de Castilla.
- La señalización no daba pie a equívocos.
- Poco a poco el atasco fue cobrando importancia.
- La situación se volvió a repetir con otro bus, en este caso urbano.
- En esos mismos instantes, las aceras de la calle Ingeniero Comerma estaban invadidas por más de diez vehículos.
Recibido el 2 de septiembre de 2010








